sábado, 21 de mayo de 2011

Otra lectura: César

El tren iba a toda hostia
y el temblor era como una distorsión
sobre un abismo.
el sol colgaba del cielo
como una nota redonda sobre un pentagrama
indicando que iba a ser una melodía
la mar de monótona.
Sobre el horizonte de postes de luz
aparecían aletas de tiburones
perseguidas por chinos con cucharones de sopa
y la gente se mecía en movimiento
como fideos empapados en cemento.
Un helicóptero como un moscardón
disparó al azar balas sobre el tren
destruyendo en chillidos los cristales
de ventanas y gafas.
Las balas no eran peores que el sol,
que nos metía el dedo en la pupila
rebuscando el dinero que había escondido
tras nuestros ojos. De repente
alguien se tiró a las vías
y frenamos sobre cabezas de focas
apaleadas por ecologistas
que hacían vídeos de propaganda.
Cuando todo se detuvo
vimos que nos habíamos pasado de la raya
y de nuestra estación.
Quisimos retroceder, pero estábamos tan lejos...
Parecía que nos habíamos ido del planeta y que toda nuestra cordura se había quedado en otra...
...línea.

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Ella es encapuchada autista,
Caperucita Roja -de las de Partido Comunista-.
De niña se comió al coco,
de adolescente folló con el lobo feroz
y manda cartas de chicles bazooka
a creativos de marcas de refrescos de coca.
No miente
ni es mantis
-aunque a más de uno le ha comido la cabeza-
y con su regla santa
ha inmaculado más de una manta
(dejando no un rostro
sino más bien un gesto
con el dedo).
Conduce camiones
y vomita condones
buscando, con naturalidad,
mantener el control de la natalidad.
No come animales
ni mastica vegetales,
pero no se alimenta tampoco del aire
sino que come gorilas de pista de baile.


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Dicen que tenía una voz terrible.
Mi madre.
Yo nunca la oí cantar y apenas recuerdo su voz.
Sólo recuerdo su cara muda y su mirada lejana.
Dicen que fue por el accidente,
cuando Bruno murió.
Mi padre pudo sacarla a ella del coche,
pero en aquella chatarra en llamas
mi hermano
ardió vivo.
Chillaba como un demonio
mientras intentaban sacarlo.
Mi madre se tiraba a las llamas
pero no lo pudo salvar.
Aquellos chillidos habitaron nuestros oídos durante años,
tapizaron de pesadillas nuestros cerebros.
Después de eso, mi madre no quiso oír nada más.
Acolchó puertas y ventanas, muebles y paredes.
No quería oír un susurro.
La locura creció en ella: terminó odiando el sonido
de su respiración,
el ladrido
de su corazón.
Dicen que usó una aguja,
la misma para los dos oídos.
Después ya no hubo que acolchar más cosas.
¿Para qué,
si le encontraron un cuarto que era puro cojín?
Fue la última vez que la vi
y fue muy extraño...
Pero a mí me parecía feliz

viernes, 20 de mayo de 2011

Segunda Lectura: César

6-
Su vestido no era blanco ni rosado,
no era vestido sino desnudo.
Y vestida con su suave piel
atraía a los hombres
como una sirena
sin plumas ni voz

7-
El otro día atropellé a un payaso.
Conducía tan rápido que no me dio tiempo ni a verlo.
Lo reventé: su cuerpo despedazado estalló en una carcajada.

8-
Tenía un cerebro blanco cuando empecé a pensar.
Después de unas décadas ya estaba gris, como el resto.
Nubes de polución y mierda
llenaban las calles decapitadas.
Las ideas se agrietaban como el pavimento
en cerebros mal asfaltados
y el autobús paseaba
como un perro abandonado
echando una meada en cada semáforo.
Un mendigo ciego miraba al sol
sin ver la luz que cegaba sus ojos
y paseando pasó el paseante
que pisó con prisa ajenas pisadas.
Se alejó tan lejos que bailó con el horizonte
con el que una niña saltaba a la comba.

9-
Negras nubes
cargadas de días lluviosos
cantan su tristeza silbando al viento.
Se congregan sobre la ciudad
conspiran una tormenta
mientras los árboles autistas
se balancean con un ritmo hipnótico
y aprietan sus raíces contra la tierra.
Me vendieron un hacha
para talar nubes
y un libro en el que encerrar melodías.
Y la vida, tan corta como el estornudo de una hormiga,
empezó a sonreír con dientes de oro.

10-
El cielo cayó con la lluvia
y quedó atrapado en un charco
mientras el mar trepaba por el aire
y formaba una cúpula azulada de horizonte a horizonte.
Las nubes se disolvieron como azúcar en el agua 
dejando un dulzón aliento en el viento del atardecer, 
que sobrevivió rayado por el sol 
pero sucumbió ante el abrazo sensual de la noche.
Qué triste sonó a la luz de las farolas
el chapoteo de pisadas sobre el cielo derribado.

11-
El edificio hablaba de desolación y de guerra.
Las ventanas hablaban de vacío, de suciedad,
de golpes en el cristal agrietado.
Los muros estaban tatuados de ajenas protestas:
gritaban lo que la gente no se atrevía a decir.
Y en conjunto, todo hablaba de miseria y del paso del tiempo.
Todo
menos un dibujito en una esquina:
un pato amarillo que había dibujado una niña
hacía más de treinta años.
Ese dibujito hablaba de esperanza, permitía creer en algo.
Aunque la mancha de sangre que había debajo
no permitía creer demasiado.
12-
Intenté agarrar una nube y me caí desde la cornisa.
Con la mala suerte que tuve... ¡Y nunca perdí la sonrisa!

Primera lectura: César

1-

Escribí un relato breve
cabía en el canto de un sello de correos.
Lo rasqué sobre una bala
y disparé al azar a la multitud.
Alguien captó mis palabras
las retuvo durante un instante
y luego flotaron en el aire
como roja lluvia
sin que nadie pudiera ver su sentido,
estando, como estaban,
aturdidos por el ruido.

2-
Nuestro amor fue una exhibición de atrocidades estancada en una sala vacía de una exposición de arte moderno. Los cuadros, sin gracia ni sentido, flotaban sobre esperma florido y se escurrían por las paredes en extrañas geometrías. Los paseantes que entraban por error salían después de asomar la cabeza, asustados y llenos de asco. Aquella creación enferma de una mente senil que se había reproducido por mitosis resultaba tan fértil, tan estimulante a la imaginación, que hacía brotar fetos en los ojos de los espectadores. Todo duró apenas unas horas, antes de que la policía del pensamiento fumigara la sala completa, incinerara los cuadros y ejecutara al autor: la célula de aquella barbarie. Los espectadores que lo vieron fueron igualmente decapitados para que no quedaran testigos y monos de tres cabezas con trajes de cuero se follaron sus cabezas por el cuello para destruir completamente las pruebas.
El resto es Historia del Arte.

3- Los vecinos lanceros
En cada discusión que tenían los vecinos tiraban algo por la ventana. La mayoría de las cosas quedaban en el piso, pero siempre había algo que acertaba a buscar la calle. Un día fue un vaso de cristal, otro un sofá de cuero. El caso es que se iban mudando sin demasiado secreto.
Hasta que un día, cuando ya nada quedaba en el piso, se tiraron el uno al otro.
Nadie le dio demasiada importancia -salvo quizás yo-, pero recuerdo que los nuevos vecinos estaban entrando antes de que los otros tocaran el suelo.
Y así acaba la crónica de una mudanza anunciada.
Aunque creo que hoy escuché un vaso golpear la acera...

4-
Eras como un libro abierto.
Pero con vagina.
Podía ver dentro de ti y leer en el reverso de tus venas. Así descifraba tus historias antes de que me las contaras y sabía más de ti que tú misma.
Pero cuando dormíamos juntos de noche me sentía como un desconocido, como un extraño en tu cama. O en tu cuerpo.
De noche tus venas resplandecían iluminando el cuarto: tu luz asesinaba a la oscuridad y escondía su cadáver bajo la cama. El techo vivía plagado de sombras y formas, como las constelaciones del cielo nocturno.
Esto duró días y noches, hasta que, saliendo de un sueño sin salida, me encontré con tus ojos abiertos en la cama. Me miraban con una extraña expresión: como se inspecciona al extranjero que pide un visado para quedarse. Y yo sin mis fotos de carnet...
Tus ojos, abiertos, en la cama, y tú detrás. Escondida tras una mirada.
Te abracé acariciando tu piel y te toqué un pecho. Puede que en alguna realidad paralela todo esto tenga sentido, pero en la nuestra no: me diste la espalda, te apretaste contra mí y empezamos de nuevo a follar.
Lo que sea por un visado de estancia permanente.

5- Paranoia

Como un puto gurú: 24 horas sin comer y en estado de alerta.
Apuntando por la ventana con un rifle sin balas.
Hay papel de periódico desperdigado por el suelo
Las fotos parecen manchas de sangre.
Llaman a la puerta pero no pienso abrir.
También suena el teléfono, a pesar de que lo he descableado.
A oscuras, tumbado en el suelo, el techo parece a punto de caer sobre mí.
Parece que ha vuelto a entrar aquel enano
que se esconde en las sombras.
He encendido todas las luces.
Espero que nadie me vea desde la calle.
La bomba que traje no ha estallado.
Escupo sangre
y se me caen los dientes.
Esta droga estaba caducada.
Los cristales estallan hacia dentro: parece que hay alguien disparando.
Siento que las balas me atraviesan como queso fresco.
Salto por la ventana intentando caer en la piscina.
Me equivoqué: era un coche azul.
Azul y rojo, desde que me estrellé contra él.
Desde aquí se ven las estrellas. 
¿O son visores apuntándome?

Segunda Lectura: Pochi

TUS DEDOS


Tus dedos, tus dedos que se clavan en la piel
Pero la piel se vuelve arena, arena de desierto y playa a la vez,
Y no existe el dolor.
Nos envolvemos de sangre. Tus labios, mis labios y nos embriagamos con ella.
La sangre que salpica los manteles y las cortinas de una casa que aún no conozco.
Que salta en millones y millones de partículas esperando una respuesta.
Que saltan como si un rayo cayera cuando suena un portazo seco.
Puertas pintadas en la pared, puertas que llevan a los sueños.
Cuando damos vueltas. Cayendo, cayendo…
Los rayos de luz que se mezclan con el viento, y el Sol y los ojos cerrados
Y tu piel que sabe a sal cuando ríes
Y a nieve cuando recordamos que solo hay pared llena de pintura
Igual que el desierto que nunca avisa cuando llega
Igual que nosotros que nunca avisamos cuando llegamos, y por eso nos agrietamos de sequía.
Allí muero. Y pierdo la vista. Y hago que me desmayo del miedo.
Los buitres llegan mientras tu te vas cubriendo de arena.
Y tu cara sin rostro me dice que muera de una vez, que me abandone antes del último portazo
La arena y el agua que siempre agarro y se escapa entre los dedos.
Mis ojos vuelan por el cielo en el pico ensangrentado de algún buitre.
Y llueve porque lloro.
Sólo mi muerte lleva la lluvia al desierto.
Una vez tras otra. Cuando me das la mano para que me abandone
Y miras al vacío o al infinito sonriendo
Y me agarras con los ojos y me zambullo por tu ombligo hasta que me quemo.
Y tiembas de terror,  y yo me emborracho.
Y de la soledad van saliendo burbujas llenas de las cosas que no se pueden explicar.
Llegan al final pero parece que nunca explotan.
Y aclaramos la mirada turbia, levantamos las orejas como un perro
Y corremos por la ciudad buscando nuestras manos
Corre, corre, corre.
La ansiedad y no llegas, empiezas a dejar de creer en ti.
Corre, corre, corre.
Y la taquicardia de saber que has perdido el sentido de la realidad.
Y al final siempre llegamos a tiempo para volver a pintar las paredes.
Y nos corremos, y la burbuja explota dejando la calma en todos los rinconces.
Explota como si le cayera encima un rayo.
Si ya se, un portazo seco.
Y nos besamos y nos volvemos escurridizos llenos de sangre tibia.
Tus labios, mis labios embriagados de las cosas que no se pueden explicar.
De sangre, de millones de partículas que esperan una respuesta.
Si, ya se, una burbuja que parece que nunca explota.
Y después nacemos, y ni siquiera podemos preguntarnos:
¿para qué vivirlo todo si al volver a nacer ya no recordamos nada?
Oh, y ahora estoy aquí. Oigo tu latir apagado e indiferente.
Me gusta estar aquí dibujándote puertas pero siempre escondido.
Donde nunca puedes verme.

Primera lectura: Pochi

FUMO Y BEBO

Huesos que se acumulan,

que caen colina abajo junto a canicas que explotan

y los amantes se llenan la boca chupándolos uno por uno.


Igual que las hienas.


Igual que las tinieblas.


Como el amor de dos locos encerrados en habitaciones diferentes.



Están sentados cerca.

más cerca que el aire que les rodea, tan cerca que se están perdiendo

que no saben quién es el otro

Tan cerca que ya no les importa el morir sin hablarse.

Que se creen solos mientras el uno masturba al otro

que no se acuerdan de sus propios sexos

y después está el mar, la luna llena

y todo lo que no es sangre, saliva o semen

y ellos allí y el resto allá

y hasta para el silencio es tenso tanto silencio



Y las nubes,

las nubes que se creen que vuelan

y los niños,

los niños que les tiran piedras intentando cazar alguna.



Y luego, cuando llego yo,

las puertas se cierran y todo el mundo corre a sus camas

Es el silencio de sonrisas pícaras

yo, yo como una sombra

Como la sombra que todo lo cubre antes de la tormenta

yo en habitaciones donde las burbujas nunca explotan

yo y mis huesos y dos amantes que ríen lejos

yo y la noche y todos los sitios donde podría estar en ese mismo instante

Soledad, soledad que te hace invisible

Fumo y bebo en una habitación, en la que ya no queda nada 

Declaración de intenciones

Estimados vacos y vacas,

abrimos el blog de LA VACA LEE para darle mayor difusión a los textos que estamos leyendo en esta actividad y para dar la posibilidad a quien le interese de mandarnos imágenes de acompañamiento para los textos. Valen ilustraciones, fotografías, collages, montajes o esculturas hechas con nocilla.

Para quien aún no sabe de qué va la vaina explico:

La Vaca es un bar de Alcalá de Henares (c/ Postigo, en el casco antiguo). Se trata de un bar molt guapo con una decoración impresionante hecha por el artista Raulclick utilizando materiales de desecho como botellas, maniquíes, plafones de farolas, restos de ballenas orca y patas de palo de piratas del Pacífico.

Ya a mediados de marzo empezamos con esta actividad: lectura de obras escritas breves para refocile del personal. Funciona como un concurso (los dos ganadores de la votación puede escoger un libro de regalo) pero lo divertido es ir y leer algo propio, ver cómo la gente reacciona, echarse unas risas y conocernos todos un poquito mejor.

Como hay auténticos adictos a la lectura -o a su escucha- que no han podido personarse todos los domingos, vamos a empezar a subir los textos (todos) para que nuestros queridos internautas puedan participar de tan suculenta obra colectiva.

Y esto es. Cabe decir que toda la obra está coordinada por la Asociación Cultural - La Vía Pecuaria (en proceso) y que somos mu buena gente que no muerde (si no es necesario!).

Os invitamos a todos a participar!!


Podéis mandar lo que queráis o pedir más información escribiendo a este mail:

brandelmosca@hotmail.com (zésar)

(poned de tema del mail LA VACA LEE para que no borre ninguno por equivocación!).


graciasss!

Zeta Boredom